viernes, 18 de enero de 2019

¿Cuándo poner límites al sexo?


La sexualidad es lo más natural del mundo, lo más sano y donde dos personas comportan los momentos más íntimos y bellos.

No obstante, recordemos que el ser humano tiene en su interior una parte más oscura y donde, en algunos casos, tiene comportamientos desviados que pueden afectar negativamente al sexo y convertir algo hermoso en dolor y sufrimiento.

En el caso sexual, estas desviaciones se las conoce como parafilias, desviaciones sexuales o variaciones en la conducta sexual. Éstas son fruto de trastornos mentales, dificultad de relación con otros seres humano o de algún trauma sufrido (en especial aquellos que suceden en la niñez). Algunos son de carácter leve, pero otros son muy graves, como la pedofilia y la violación.

En primer lugar, veremos las conductas que suelen tener menos gravedad (aunque hay grados según la persona). Dentro de las menos graves están el fetichismo, el voyeurismo y el frotteurismo.

Fetichismo, deseos sobre un objeto

Un fetichista es aquel que recaba objetos para su disfrute sexual. Van desde quedarse con objetos o ropa de exparejas a pedir a la persona con la que estás que lleve puesto determinado objeto.
Hay diferentes grados de fetichismo, sólo es grave cuando la persona llega a obsesionarse con el objeto.

De éste hay una variante que es el travestismo fetichista. No hay que confundirlo con aquellos hombres que son transexuales. Los fetichistas travestidos son hombres que se excitan al llevar prendas femeninas.

Voyeurismo, el placer de mirar

El conocido voyeur es aquel que se excita al observar como otra persona se desnuda o mantiene relaciones sexuales. Esto es una fantasía presente en muchas personas y que algunas parejas con confianza suficiente, llevan a cabo por ejemplo manteniendo una relación sexual entre tres personas.
El problema llega cuando no eres capaz de tener sexo con otra persona y sólo consigues excitarte cuando miras.

Frotteurismo, más conocido como ¡el pervertido!

El frotteurismo se da cuando una persona se da placer al frotarse con el cuerpo de otra, de la que no ha obtenido consentimiento alguno. Esto da a que se masturben a continuación.

El grado más grave de esta clase de conducta, es aquella en la que el individuo se masturba en un lugar público. Para evitar este tipo de conducta, hay que tener cuidado en los sitios en los que hay siempre una densidad considerable de gente, como, por ejemplo, el transporte público.